POR QUÉ DECIMOS NO

Argumentos contra un proyecto destructivo.

SALUD PÚBLICA

AIRE TÓXICO Y RUIDO

El subfluvial traerá consigo un aumento del tráfico del 33%, lo que se traducirá en mayores niveles de CO2, partículas contaminantes y ruido. Esto afectará directamente a la salud de los vecinos y vecinas de los barrios colindantes, así como a toda la ciudadanía.

EMERGENCIA CLIMÁTICA

MODELO CADUCO

El subfluvial es un proyecto totalmente ecocida que dejará una deuda ecológica masiva a las generaciones futuras: más emisiones de CO2 y un entorno mucho más degradado. Docenas de árboles serán talados en el parque de Artaza y se dañará irremediablemente el ecosistema del río Ballonti.

En lugar de fomentar el transporte público eficiente y políticas que unifiquen la conservación de la naturaleza con un sistema social de transporte, esta obra millonaria perpetúa la dependencia del transporte privado y el beneficio de unos pocos.

EDUCACIÓN

ATAQUE A LA EDUCACIÓN

Durante la ejecución de las obras, los vecinos del entorno y especialmente los trabajadores y alumnos del instituto sufrirán ruidos, polvo y vibraciones, la Diputación suspenderá temporalmente la regulación de los niveles de ruido para permitir voladuras.

ANTISOCIAL

BENEFICIO PARA LAS ÉLITES

El problema no es solo un túnel, sino el modelo de sociedad que lo sustenta. La Diputación Foral de Bizkaia ha aprobado este proyecto destructivo con un presupuesto superior a los 500 millones de euros.

La construcción y planificación del gran Bilbao sigue dependiendo de los intereses de las élites económicas. A través de estas macroconstrucciones las grandes empresas obtienen enormes beneficios, y el subfluvial es un claro ejemplo de ello. Como ya dejó claro Carlos Alzaga: “las obras previstas dan de comer a muchas empresas”, entre ellas Sener e IDOM. Necesitamos políticas que prioricen a la ciudadanía y no los intereses del capital.